viernes, 29 de marzo de 2013

Asco

Leo las noticias y allí el mundo se muere. Con la bandera que me vestía hoy, la veo fotografiada y manchándose las manos con sangre, tengo angustia, pena y una nueva pesadez en la vista. Dibujo flores en mis cuadernos, veo la televisión, todo es amargo, un vómito nuclear entre fascistas y anti-fascistas, cierro los ojos graficando lo terrible, una molestia en la garganta y el estómago revuelto frente a esas señales pronunciando esa palabra dura y cruel, fascista y anti-fascistas fascista y anti-fascista fascista y anti-fascista, el cálculo en la potencia de la incógnita se reduce a un resultado claro, X al cuadrado siendo igual qué...pero hasta temo pensarlo, quiero llorar y olvidar esa noticia aparentando que somos todos guapos y guapas, totalmente felices, enamorándome de un homosexual. Sé que el deber me llama, debo asumirlo, no puedo ser como el viento escapando, ya que esa bandera en la cual creía con fervor, hoy me decepciona, porque en vez de llamar a la paz, se pone al nivel repugnante de los gringos nazis y anti-humanos.




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