Hoy no me llames por mi nombre, sólo dime Lilibeth. Miénteme al oído con dulzura porque soy otra para ti. No me trates por mi nombre, dime así de simple, Lilibeth, porque vengo de las sombras y de los deseos más ocultos, del desenfreno escuchando unas voces desde lejos, agitándose por el desquicio, la arrogancia y el placer de la sensualidad.Si gustas puedes quitarme el vestido y otras cosas pero no verás al paraíso pero si al infierno en medio de mis piernas, que cuando se cruzan podrías...¡Bésame! Deséame! es un juego donde quieres quemarte, pero recuerda que hoy no me trates ni me llames por mi nombre.
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