viernes, 12 de abril de 2013

Artimañas de una gata

Mirándome al espejo, maquillándome, sonrío en mi misma con ese aire infernal, con la carcajada sensual en busca de su víctima. Me cruzo de piernas y pensando como gata en celo me muerdo los labios por tan solo pensar en eso...Sonrío para mi y el pecho se me pone blando, me miro al espejo y huelo al peligro, aunque me gusta ésta sensación de juventud. Nuevamente en el espejo y encuentro a mi yo encandilada y totalmente hermosa, lista para matar de infartos a las ratas viejas, a escuchar piropos obreros y miradas penetrantes, hasta casi indecentes, pero tengo mi artimaña, mi pestañeo peligroso, caminada de gata y un par de tetas que se esconden sarcásticamente muchas cosas. Porque alguna vez quise ser monja o la mujer más puta del barrio.

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