viernes, 12 de abril de 2013

Sueño

Acostada en su cama junto con la melancolía de tarde en semana santa, apaga el teléfono, cierra la puerta de su pieza, apaga la luz, aunque desde la cocina se escucha una canción fémina y nada Cristiana. En sus manos  tiene a la soledad, un diario de vida jamás escrito dentro, quedándose ida por la nostalgia, sintiendo al corazón que se desgarra por la partida de un ser querido, ya que ella le amaba y, por lo mismo voto en quedar en silencio, reparando a los daños. Sólo mira su cuaderno, donde rondan confesiones ni siquiera escritas allí, siente el pecho pesado, siente una energía algo extraña, que no la deja hablar, si no que le ahoga hasta las lágrimas. Quedó mirando acostada en su cama a aquel diario, al cuaderno, recordando a ese ser querido, ya sin darse cuenta, sus ojos se cerraron y durmió profundamente, llegando a un lugar eterno y agradable, en dónde sólo había paz.

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