lunes, 1 de abril de 2013

Falda corta

Ya que me da placer decirte unas cuantas ironías, despertando hoy a oscuras, miro al espejo y se refleja parte del pijama de satín, ronda por mi cabeza una canción de Sabina, riéndome sola, en el espejo, también mis piernas son un secreto, donde te invito a todos mis sarcasmos rebeldes, para que me encuentres casi ida en esos besos de los que escapo ya que siento que en cualquier momento nos volvemos locos en una enredadera y descubres mi debilidad a voces, porque me vuelvo una puta y gata sin maestranza porque me gusta provocar en cada paso, ya que nunca he echado veneno y tampoco he bailado a cuatro vientos lo que toda mujer siempre despoja para que éstos anden como animales en celo, perdiendo los estribos babeando, rogándome aceptando en desflorar esas que aún quedan, pero miro a los ojos y sonrío, para sonrojarte incomodándote, ya que te vas a un viaje más que imaginario entre cada beso que te entrego, como una asfixia y un pulso agitado estacionando tus torpes deseos en callar mi lengua y tocar debajo de mi falda, que a todo ésto, es demasiado corta.

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